Comunidad Nativa de Queros - Reserva de Biosfera del Manu

Comunidad Nativa de Queros - Reserva de Biosfera del Manu

 

La Reserva de Biosfera del Parque Nacional del Manu, -localizada en los departamentos de Madre de Dios y Cusco- es un mundo paralelo de bosques agrestes, parajes inhóspitos y rincones de exultante belleza, habitados por miles de especies de flora y fauna, que no saben de la mano depredadora del hombre. En este mundo de verdor, ajeno y distante a la vorágine de la civilización, la naturaleza sigue imponiendo sus normas.

Es un mundo extraño, con bosques atravesados por ríos infatigables o engreído por las caricias de las aguas de las cochas (lagunas). Un mundo complicado donde la tierra es protegida por un escudo de helechos, musgos y hojas desprendidas de árboles gigantescos, y los paisajes son trazados por los salvajes pinceles de la naturaleza, que conserva la inspiración de su Creador desde hace millones de años.

Museo de la naturaleza, vitrina de la ecología en la que se "exhiben" negligentes osos perezosos en las copas de los árboles, inquietos monos frailecillos que no paran de jugar -sin presagiar siquiera que su especie está en grave peligro de extinción- sigilosos otorongos (jaguares) en busca de su presa y laboriosas hormigas afanadas en transportar hojas y alimentos.

Realidades cotidianas en la Biosfera del Manu, una inmensa reserva natural de casi 2,000,000 de hectáreas, un banco de riqueza biológica que cuenta con una gran diversidad de flora y fauna (de las mayores en el mundo), habiéndose registrado más de 800 tipos de aves, 200 mamíferos, un centenar de variedades de peces y cerca de un millón de especies de insectos y otros invertebrados.

Y en este mundo de inusual verdor sobreviven especies que están al borde de la desaparición, como el gallito de las rocas (Rupicola peruviana), considerada el ave nacional DEL PERU, el otorongo (Panthera onca), el felino que reina en la Amazonía y las maquisapas negras (Ateles paniscus), ágiles monos que han encontrado refugio en los árboles del Manu.

Aquí el hombre está al margen de la cotidiana vida de la naturaleza. Ella manda y ordena. El Manu es uno de los pocos lugares del mundo -por no decir el único- en el que el proceso evolutivo de las especies no ha sido interrumpido ni condicionado por el aluviónico desarrollo tecnológico; razón que justifica la declaración de Patrimonio Natural de la Humanidad, concedida por la UNESCO en 1987.

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