Comunidad Nativa de Queros - Reserva de Biosfera del Manu
HISTORIA DE LOS HUACHIPAERI
(Un pueblo poco conocido)
Los Huachipaeri son un grupo étnico con autonomía propia que pertenece al tronco lingüístico Harakmbut, conformado por agrupaciones como los Amarakaeri, Toyoeri, Arasaeri, Zapiteri y otras que ya desaparecieron.
Huachipaeri tiene por equivalente en castellano a, hombre que vive bajo el puente, descendientes del Wanamey árbol mítico (ver anexo leyendas) del cual se originó toda vida en este mundo. Su visión se basa en que todos somos iguales, las plantas, los animales y el hombre; al mismo tiempo, como parte de la madre naturaleza, poseemos un espíritu que armoniza nuestra relación con ella.
El desarrollo cultural se concentra en las nacientes del Eori (hoy Madre de Dios) y su curso medio, en ambas márgenes del río, hoy denominado valle de Kosñipata. Desde la época precolombina existía una permanente relación con la sociedad Inka, el intercambio de productos locales por elementos andinos era una constante; asimismo, los inkas tenían desplazadas poblaciones andinas que se dedicaban al cultivo de coca, producto importante en ese tiempo para la sociedad andina.
existen noticias en las crónicas de la conquista sobre presencia Inca en la zona de Pilcopata y en el valle del Kosñipata, donde establecieron cocales interétnicos, en base a mano de obra de mitmagkuna, es decir de población andina trasladada a la zona. Los Huachipaeri no fueron conquistados militarmente, pero las crónicas (Inca Gracilazo de la Vega) mencionan el intercambio de presentes.
Los Huachipaeri brindaban plumas de aves y otros productos amazónicos y los Incas hachas de metal. Tales contactos se prolongaron hasta inicios de la colonia.
Al poco tiempo de haber llegado los españoles al Cusco, incursionan a esta parte, utilizando los caminos que existían, en busca del famoso paititi; luego se instaura la colonia y el sistema de haciendas, con ello el trato deshumanizado con los nativos. Las respuestas no se hacen esperar, los Huachipaeri violentan las haciendas y son repelidos con armas de fuego, esta lucha continuará hasta que los hacendados son expulsados, la tradición y el espíritu guerrero Huachipaeri es de gran ayuda para este fin, pero más no con las enfermedades y epidemias que se desatan, convirtiéndose en una amenaza constante.
Con la naciente República estas acciones no cesan, las expediciones enviadas intentan un nuevo redescubrimiento para la sociedad nacional, las exploraciones del potencial de los recursos era el interés primordial, ignorando como siempre a los Huachipaeri y hermanos de la amazonía.
Las incursiones violentas con el boom del caucho desataron correrías para forzar a los nativos a ser esclavos, el resistirse era sinónimo de muerte, el etnocidio de los nativos. En torno a esta actividad se sufrió desplazamientos de poblaciones enteras, entre ellos los Huachipaeris que solo les quedó replegarse a las zonas más inaccesibles cabeceras que les permitiera sobrevivir y perpetuar su cultura. Sus abuelos todavía recuerdan la última epidemia de viruela desatada en la década de 1950 muriendo los pocos que quedaban.
La construcción de las carreteras, incrementó aún más la presión sobre el pueblo Huachipaeri. Migrantes de los andes empiezan a poblar y ocupar las áreas, abriendo los bosques para la extracción de madera y la agricultura. De esta manera el territorio tradicional se ve afectado hasta convertirse en solo dos reducidas áreas comunales de unas cuantas hectáreas. Afectando de sobremanera el sistema de vida tradicional practicado durante miles de años, la caza, la pesca y la recolección de especies, la organización, la religión, los patrones de conducta, lugares sagrados, etc. Es evidente que los patrones sociales han sido alterados, pero aún queda parte de su saber milenario.
Sus antepasados fueron los selváticos más conocidos por la sociedad Inka, en la actualidad son el pueblo más ignorado de la sociedad peruana. En la actualidad existen dos comunidades Huachipaeris: Queros y Huacaria con una población estimada de 80 habitantes dentro de ello viven solo 15 ancianos.
En los años setenta, la población de Queros escapa del tutelaje de la misión bautista y se asienta en el lugar que ocupa ahora, a orillas del río Queros. Como toda sociedad, tenemos la esperanza de que su pueblo siga sobreviviendo como seres humanos con derecho a la vida en armonía con su medio ambiente.